Rippers!

04/02/1889

Segundo día: el asesinato de Bruce Drummond

La primera mañana como Rippers de nuesto grupo, Martin Craigsmore, su supervisor en la logia, les llama a su despacho.
Ahí se encuentran con Roy Drummond, el cual les informa de que su padre, Bruce Drummond, ha sido asesinado esta noche.
Drummond era un comerciante acaudalado de la ciudad, con una cadena de cuatro tiendas de textiles, Drummond’s finery, repartidas por varias zonas del sur de la ciudad. Ha sido encontrado muerto en su almacén, cerca de su tienda de Helmsman Row.
Lo curioso del caso es que el asesinato parece haber sido parte de un ritual mágico, puesto que está cubierto de símbolos pintados y ante un altar improvisado con varias velas.

Un análisis somero de los varios símbolos que quedan en el escenario del crimen – el cuerpo ya está en la morgue de la policía – parece indicar un ritual egipcio. Sin embargo, Roy no puede recordar ninguna relación entre su padre y Egipto. De hecho, los únicos enemigos que le vienen a la mente son una banda callejera que estaba intentando extender su territorio a Helmsman Row, pero tampoco sabe mucho de este tema. Decide marchar al despacho de su padre a buscar su agenda y cualquier tipo de información que pueda encontrar, mientras el resto del grupo parte hacía Helmsman Row para hablar con los demás comerciantes de la zona.

La mayor parte de los comerciantes y demás que encuentran por allí se niegan hablar de problema alguno, dando muestras de recelo o temor. Erik consigue sacarle el nombre de la banda callejera a un borracho envalentonado por el alcohol, la Banda de Bridge Corner. Decide ir a echar un vistazo por aquella zona a ver si averigua más, pero lo único que encuentra es un pub vacío y un camarero con malas pulgas que afirma no saber nada de bandas y que sus clientes habituales no han aparecido hoy. Dice que tal vez un tal Miller sepa más, pero está entre los que no han aparecido.
Mientras tanto, Lady Alice y su nueva protegida Enola-Marie localizan un sombrerero, Virgil Tilford, que se dice el mejor amigo del muerto y aporta nuevos datos: debido a la cobardía de los comerciantes, Drummond y él decidieron contratar a unos matones para disuadir a los de Bridge Corner. Sólo Drummond sabía de quien se trataba e hizo los trámites en secreto, para no involucrar a su amigo. Todo lo que sabe Tilford es que la reunión tenía que tener lugar el día anterior.
La hermana Rose Mary visita la morgue y a duras penas consigue convencer al ayudante de la forense de que le deje entrar a rezar junto al muerto unos minutos, mientras la doctora está en otro sitio. No consigue averiguar otra cosa que lo que ya sabían, que el cadáver tiene marcas similares a las que había en la pared y que fue muerto de una cuchillada en la garganta.

Después de las tareas de cada uno, se encuentran todos en la calle. Roy Drummond lleva la agenda del muerto, en la que se puede leer “M. Russell Blue Crow 19h” bajo el día anterior. La hermana Rose-Mary recuerda que han pasado delante de un pub con ese nombre al venir. El siguiente paso lógico es, por tanto, ir a indagar acerca del tal ‘M. Russell’ a dicho pub.
Allí, nadie sabe nada, pero la mitad de la docena de clientes estiran las orejas cuando se menciona a Russell. Cuando Lodbrok les pone cara amenazadora, varios salen corriendo, pero la mayoría permanecen en sus sitios, sin apenas inmutarse.
Desesperanzado, el grupo sale del local, para descubrir que los cobardes que habían huído en realidad no eran tales, puesto que sólo habían ido a buscar refuerzos y ahora rodean la entrada con palos y cuchillos. La calle ha quedado desierta. Además, detrás de ellos salen los clientes que quedaban, con un cabecilla que resulta ser, evidentemente, Marshall Russell.
La pelea que sigue es dura, pero equilibrada, cuando una voz ronca resuena en la calle: “Russell, bastardo, pagarás por lo que has hecho”.
El recién llegado es un encapuchado siniestro, acompañado de 6 tipos con túnicas y ojos pintados en la frente. La observadora Enola-Marie se da cuenta de que, donde los ojos pintados cerca del asesino parecían hechos por una mano inexperta, los que está viendo ahora son como su modelo, mejor pintados y más precisos.
De pronto, una bola de fuego infernal surge de las manos del encapuchado y rodea a Russell, a la hermana Rose-Mary y a Lady Alice. Está claro que los recién llegados quieren acabar con Russell y no les importan los daños que causen. Las cosas se complican.

La batalla es intensa pero breve. Al cabo de 10 minutos, no queda en pié más que nuestro grupo, aparte del encapuchado inconsciente. Todos los demás han muerto. La hermana cura las heridas que puede y rápidamente recogen al encapuchado y se largan antes de que aparezca la policía.

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DelCano DelCano

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